Las heridas de bala tienen una naturaleza impredecible, pues no podemos apreciar los daños que ocasionan a simple vista, por tanto, cuando nos enfrentamos a un herido de bala, debemos tomar una serie de acciones que buscan socorrer al herido mientras llega la ayuda médica.

Primeros auxilios en caso de herida de bala:

Una herida de bala debe ser atendida de inmediato por un médico, por tanto debemos solicitar su asistencia inmediatamente.

Lo primero que debemos hacer frente a un herido por bala, es buscar la herida e intentar detener el sangrado utilizando gasa estéril, o en su defecto, un paño limpio, una gasa cualquiera, un pañuelo limpio o cualquier elemento de tela que tengamos a mano, para usarlo como tapón. Presionaremos la tela contra la herida para detener la sangre.

De ser posible, acostaremos a la víctima sobre su espalda, con las piernas flexionadas. Si tenemos unos cojines a mano, los colocaremos debajo de las rodillas de la víctima, para que esté más confortable.

Debemos cubrir a la víctima con una manta para que no entre en shock, pues la pérdida de sangre hará que entre fácilmente en hipotermia.

No debemos dar nada de beber a la víctima, pues podríamos hacer más daño que bien.

Si la herida es en una extremidad (brazo o pierna) podemos cubrir la herida con gasa estéril y entablillarlo para que no se mueva. Si es posible, transportaremos a la víctima a un centro médico.

Las heridas de bala se consideran heridas sucias, por la naturaleza de las balas y los residuos que desprenden. Se lavará la herida con suero fisiológico, nunca debemos utilizar agua.

En el centro de asistencia, los médicos indicarán un tratamiento con antibióticos para prevenir infecciones.

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