El labio leporino es una malformación facial congénita, producida durante la etapa de desarrollo intrauterino. Dicha anomalía se debe a que los tejidos del labio y/o paladar del feto, no crecen de forma pareja y no llegan a fusionarse como debieran durante las primeras semanas de la gestación.

El labio leporino se manifiesta como una pequeña hendidura o abertura en la piel del labio superior y puede ascender hasta la base de la nariz. Esta hendidura puede ser unilateral (afecta un solo lado de la boca) o bilateral (afecta a ambos lados de la boca). También puede ser completa (llega hasta la narina propiamente dicha), o incompleta (no alcanza la nariz).

Esta malformación puede presentarse sola o acompañada por paladar hendido (abertura o fisura en el techo del paladar y la cavidad nasal).

El paladar hendido es más común en las niñas que en los niños, mientras que el labio leporino es más frecuente en niños que en niñas.

Esta anomalía es de diagnóstico sencillo y puede ser detectada desde la etapa intrauterina, mediante las ecografías. La mayoría de los casos puede ser tratado mediante cirugía reparadora durante los primeros meses de vida, mejorando notablemente el aspecto de estos bebés.

Causas del labio leporino:

Si bien no existe una idea clara de las causas que ocasionan esta malformación congénita, se presume que existe una combinación de diferentes elementos que pueden ocasionarla entre los cuales están: factores genéticos, factores ambientales (pesticidas, fármacos, enfermedades, consumo de alcohol y tabaco durante el embarazo).

Existe mayor riesgo de padecer esta malformación en los bebés con familiares directos que padecen este tipo de anomalía.

También existen hipótesis que atribuyen la causa del labio leporino a una anomalía ocurrida en la placenta durante el desarrollo fetal, la brida amniótica. Dicha anomalía consiste en bandas pseudofibrosas que se desprenden de los amnios de la placenta y que se adhieren a diferentes partes del feto (brazos, piernas, cara, etc.) provocando un estrangulamiento o mutilación de las zonas afectadas.

Complicaciones ocasionadas por el labio leporino:

Los niños que tienen labio leporino son más vulnerables a sufrir defectos del habla, problemas dentales, pérdida auditiva, catarros, debido a la malformación y el desplazamiento de las piezas dentales.

Las infecciones auditivas y faríngeas son comunes en estos niños debido a las dificultades para respirar, el deficiente drenaje del fluido entre el oído interno y la garganta, lo que ocasiona que se acumule en la parte interior del oído formando un caldo de cultivo ideal para las bacterias.

La alimentación resulta complicada también para estos niños, principalmente durante la lactancia, pues la leche puede pasar a la cavidad nasal. Para solucionar este problema existen tetinas especiales que el médico puede recomendar a los padres. También existen prótesis maxilofaciales obturadoras para que estos bebés puedan alimentarse.

El tratamiento de estos niños comienza al nacer y son puestos a cargo de un equipo de especialistas que determinarán las distintas instancias a seguir en el tratamiento de cada caso en particular. La cirugía reparadora puede corregir el labio leporino al igual que las fisuras palatinas y en muchas ocasiones, las cicatrices son imperceptibles. Los casos más graves requieren de una serie de intervenciones que se realizarán a medida que el niño vaya desarrollándose.

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