Actitud positiva para combatir enfermedades

Es común que las personas tiendan a experimentar sentimientos negativos o a deprimirse cuando están enfermas, pues el malestar y el dolor suelen disminuir su calidad de vida. Pero están demostrados los beneficios de una actitud positiva para combatir enfermedades.

Este fenómeno es conocido por los médicos que comprueban a diario la relación entre la rapidez de respuesta a los tratamientos y la actitud de los pacientes. A pesar de ello, todavía se desconoce el mecanismo de acción de este efecto.

Uno de los factores que dificulta la curación en las personas con actitud negativa es el aumento en los niveles de cortisol, que atentan directamente contra su salud.

En el caso de ancianos con enfermedades graves que llegan a sala de emergencias, tienen más posibilidades de recuperación aquellos de personalidad testaruda que los quejosos, ya que los primeros mantienen una actitud positiva para combatir la enfermedad sin rendirse.

Las personas alegres y optimistas que confían en los tratamientos médicos que reciben, tendrán una más pronta recuperación que aquellos que son pesimistas y no confían en su médico.

En los deportistas, la actitud positiva para combatir enfermedades es fundamental para acortar los tiempos de recuperación y mejorar los resultados. El hecho de que el paciente esté predispuesto a curarse hace que su organismo sea más receptivo al tratamiento.

Cómo influye la actitud positiva para combatir enfermedades

La actitud de los pacientes frente a la enfermedad determina su forma de reaccionar ante la curación. Las personas con actitud positiva colaboran con el médico y modifican sus conductas y pautas mentales. En cambio, cuando la actitud es de derrota, se activan los mecanismos del distrés (respuesta patológica al estrés), que conlleva la liberación de sustancias tóxicas en la sangre, responsables de la depresión y desesperanza.

De acuerdo a la psiconeuroinmunología, la interacción entre el comportamiento, las actitudes, el sistema inmunológico, el sistema endócrino y el sistema nervioso, afecta los procesos curativos y el desarrollo de las enfermedades.

El sistema inmunológico es regulado por el sistema nervioso central, por lo que no es de extrañar que las emociones tengan influencia sobre la respuesta del organismo ante las enfermedades.

Las personas más pesimistas, que no son capaces de disfrutar de la vida, son más sensibles al dolor, por lo que los tratamientos con analgésicos no resultan tan efectivos como en aquellas personas optimistas que viven menos centradas en el dolor.

Está comprobada la disminución en las defensas durante períodos de estrés, por lo que al combatir el estrés, automáticamente aumenta la actividad del sistema inmunológico que previene la aparición de ciertas enfermedades. El estrés afecta negativamente al sistema nervioso y al sistema inmunológico, aumentando la posibilidad de padecer enfermedades cardiovasculares y otras afecciones.

De todo esto se desprende que una actitud positiva ante las enfermedades influye en el sistema inmunológico, aumentando su respuesta ante las enfermedades.

En la persona sana, permanecen en equilibrio el cuerpo, la mente y las emociones, cuando uno de estos elementos falla, el organismo se reciente. Para recobrar la salud, es necesario recuperar el equilibrio entonces.

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